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Ante una nariz operada podemos encontrar todas las alteraciones
habituales de la rinoplastia primaria a las cuales se suman aquellos defectos
provocados por la intervención o intervenciones anteriores. Estos problemas
suelen ser debidos a un error diagnóstico y, por tanto, a la utilización
de un procedimiento equivocado, a un error de técnica quirúrgica
(falta de tratamiento, tratamiento insuficiente, excesivo o incorrecto) o a alteraciones
individuales en la cicatrización de los tejidos.
En estos casos la intervención no seguirá los
pasos de la rinoplastia convencional sino que se limitará a tratar aquellos
defectos que alteran la normal anatomía de la nariz, aunque, como es lógico,
en algunos casos puede ser necesario una nueva y completa operación.
De todas las maneras siempre deberemos tener en cuenta la presencia
de tejido fibroso cicatricial y las alteraciones de la circulación provocadas
por la operación previa.
El abordaje elegido dependerá del problema a tratar
y de su localización. La incisión lateral puede ser intercartilaginosa,
transcartilaginosa, marginal (prerrimal) o combinadas y, medialmente, transfixante
de la mucosa en el borde caudal del septo, hemitransfixante derecha o izquierda
y extendida cuando alcanza la espina nasal. La incisión de Rethi se realiza
transversalmente en la columela cuando vamos a realizar una rinoplastia abierta.
Este tipo de abordaje es fundamental para el tratamiento de la punta nasal difícil
y, especialmente, en casos de rinoplastia secundaria.
El despegamiento separa la cobertura cutánea del esqueleto
osteocartilaginoso y su localización y extensión variarán
según el procedimiento a ser realizado. Estará limitado a una pequeña
zona si deseamos colocar in injerto o será extenso si queremos que la piel
se acomode y reparta adecuadamente. 
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