INJERTOS
En la cirugía para el tratamiento de los defectos nasales
utilizamos con mucha frecuencia injertos de tejidos que aportan estructura de
soporte, volumen, cobertura o dan forma gracias a su consistencia.
- Injertos de cartílago: Son los más utilizados.
Su origen puede ser, nasal (cartílago cuadrangular o septal, alares y triangulares),
auricular o costal. Su aplicación se realiza -una vez esculpida adecuadamente
la forma- directamente, en una o varias capas, o bien después de ser tallado
o debilitado, practicando en su superficie incisiones de relajamiento o procediendo
a su aplastamiento. Para su correcto empleo debemos tener en cuenta varios factores:
Es importante valorar el grosor y elasticidad de la piel y tejidos blandos subyacentes:
Cuando la piel y tejido subcutáneo son gruesos será más difícil
que se vean los bordes o las irregularidades provocadas por el injerto mientras
que si son finos cualquier irregularidad será visible. En estos casos es
preferible la colocación de injertos machacados para evitar aristas o angulaciones.
La forma, el tamaño y la curvatura del cartílago ha de adaptarse
perfectamente al defecto. El bolsillo, siempre que sea posible, se limitará
y ajustará a las dimensiones del injerto. Siempre es conveniente la fijación
del mismo para evitar su movilización, pudiendo ser interna (hilo reabsorvible
5/0 o 6/0) o externa con puntos transcutáneos (mono-nylon 3/0 o 4/0).
- Injertos compuestos condriocutáneos o pericondriocutáneos:
El área donante es la cara anterior de la concha auricular y confieren
consistencia al tiempo que cobertura. Son muy útiles en la reparación
de la retracción alar y en la reconstrucción nasal.
- Injertos óseos: Aportan estructura de sostén, proporcionan
volumen en las partes duras y corrigen los defectos óseos. Las zonas donantes
más utilizadas son la giba ósteo-cartilaginosa nasal, la calota
craneana, las costillas y la cresta iliaca. Aunque también pueden ser de
utilidad los homoinjertos frescos o del banco de huesos no somos partidarios de
su utilización por presentar un mayor índice de reabsorción.
- Injertos de fascia y aponeurosis: Serán obtenidos del sistema
músculo aponeurótico superficial de la cara (SMAS), aponeurosis
temporal o fascia lata. Se reabsorben mínimamente y tienen el inconveniente
de poder provocar irregularidades causadas por la retracción cicatricial.
Los empleamos en la corrección de las secuelas o defectos en la pirámide
nasal, principalmente en caso de adherencia cutáneas con deterioro de la
calidad de la piel. No obstante pueda ser utilizado el aloderm (dermis) preferimos
los tejidos propios.
IMPLANTES
Indicamos los implantes siempre que no dispongamos de materiales
propios o su obtención no esté justificada por ser más cruenta
y no mejorar el resultado alcanzado con el implante. Para la corrección
de las estructuras óseas como maxila o mentón utilizamos con más
frecuencia las prótesis de silicona sólida o el Gore-texÒ
, mientras que para la tratar pequeños defectos de las partes blandas o
disimular irregularidades de las estructuras ósteocartilaginosas
recurrimos al empleo de un hidrogel (Bio-AlcamidÒ
, AquamidÒ), sustancia biocompatible perteneciente
a la familia de las polialquilimidas, inyectable, moldeable, permanente y extraíble
que, una vez aplicado, se comporta como una prótesis. También la
empleamos para el relleno de la región malar y mandíbula.
Las complicaciones más frecuentes de los implantes, como es bien conocido,
son la infección y la movilización o desplazamiento. 
|